31 agosto 2009

¿Por qué la Luna se ve más grande cerca del horizonte?

Seguramente muchos de nosotros habremos visto que cuando la Luna se está acercando al horizonte se ve algo diferente a cuando se encuentra en el zenit (es decir, "arriba de todo"), más grande y en tonalidades naranjas y marrones... Hasta hace poco yo también me preguntaba por qué ocurría esto... ¿La Luna se acerca más a nuestro planeta en esos momentos? La realidad es que no, simplemente se trata de una ilusión optica llamada "Espejismo lunar". De hecho, si observamos detenidamente, veremos que la Luna sigue ocupando, como siempre, aproximadamente 0.5 grados en el cielo. Sin embargo, nuestra mente nos engaña y a "simple vista" nos parece mucho más grande. ¿Por qué se produce esto? La explicación más acertada fue expuesta por Mario Ponzo a principios del siglo XX... y podemos ver el "Espejismo de Ponzo" explicado en esta imagen:En este caso, los arboles, los edificios y las casas que se "interponen" en nuestra visual, hacen el papel de los rieles convergentes de la imagen, y nuestro cerebro nos hace creer que la Luna es mucho más grande...

Con respecto a las tonalidades naranjas/marrones que mencionamos, estas no se deben a una ilusión optica; sino al polvo, contaminación, humo, incendios, etc. que dispersan la luz de la Luna y hacen que parezca tener un color. Lo mismo sucede muchas veces con la luz del Sol en los amaneceres o atardeceres...

Si todavía nunca viste uno de estos espectáculos, lo mejor es hacerlo cuando la Luna está llena y cerca del horizonte, es decir, antes de la puesta (durante la madrugada) o al caer la noche, alrededor de las ocho o nueve...


Secuencia de imágenes de la Luna tomadas en Seattle por Shay Stephens.

Un punto azul pálido

Allí estamos. He ahí nuestra maravillosa nave. Esta imagen de nuestro planeta fue capturada a una distancia de 1.500.000.000 de km. No se pueden distinguir los océanos o los continentes. Una prolongación difusa, nebulosa, sugiere la presencia de la Luna. ¿Quién podría, viendo esta imagen, creer que ese punto de pálida luz alberga y genera vida? Al verlo, sencillo, solitario, en el negro vacío del espacio, uno se siente estremecer. Nuestro hogar; que a pesar de sus violencias naturales, nos da cobijo, belleza y nos permite ser; navega por el cosmos, junto a sus planetas hermanos y su estrella promedio, ignorante de nuestras guerras, nuestras proezas, el arte y lo vulgar, el odio y el amor, la vida y la muerte.
Ése es nuestro hogar. Allí estamos nosotros. En él se hallan todas las personas, cada ser humano que ha hecho realidad su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, las miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y labrador, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada pareja joven enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y padre, cada inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada super-estrella, cada líder supremo, cada santo y pecador en la historia de nuestras especies, se mantuvo viviente en una partícula de polvo, suspendida en un rayo de sol, allí. La Tierra es un escenario muy pequeño en una inmensa arena cósmica. Pensemos en los ríos de sangre derramados por todos esos generales y emperadores para que, en la gloria y en el triunfo, ellos puedan hacerse los amos momentáneos de un fragmento de un punto. Piense en las crueldades interminables padecidas por los habitantes de una esquina del punto. Cuan frecuente nuestras presunciones, nuestra importancia imaginada, el engaño acerca de que nosotros tenemos alguna posición privilegiada en el universo, se desafía por este punto de luz pálida.
Nuestro planeta es una sola mancha en la gran oscuridad cósmica envolvente. En nuestra oscuridad -en toda esta inmensidad- no hay ninguna indicación de que la ayuda vendrá de otro lugar para salvarnos de nosotros. Depende de nosotros. Quizá no hay ninguna otra mejor demostración de la tontería de las presunciones humanas que esta imagen distante de nuestro mundo diminuto. Subraya nuestra responsabilidad de compartir más amablemente y compasivamente entre sí, y conservar y acariciar ese punto azul pálido, el único hogar que hemos conocido..


La foto fue tomada en 1990 por la nave Voyager 1, y los comentarios son del astrónomo y divulgador científico Carl Sagan. Me pareció la mejor forma de inaugurar el blog... ¡Qué lo disfruten!