31 agosto 2009

Un punto azul pálido

Allí estamos. He ahí nuestra maravillosa nave. Esta imagen de nuestro planeta fue capturada a una distancia de 1.500.000.000 de km. No se pueden distinguir los océanos o los continentes. Una prolongación difusa, nebulosa, sugiere la presencia de la Luna. ¿Quién podría, viendo esta imagen, creer que ese punto de pálida luz alberga y genera vida? Al verlo, sencillo, solitario, en el negro vacío del espacio, uno se siente estremecer. Nuestro hogar; que a pesar de sus violencias naturales, nos da cobijo, belleza y nos permite ser; navega por el cosmos, junto a sus planetas hermanos y su estrella promedio, ignorante de nuestras guerras, nuestras proezas, el arte y lo vulgar, el odio y el amor, la vida y la muerte.
Ése es nuestro hogar. Allí estamos nosotros. En él se hallan todas las personas, cada ser humano que ha hecho realidad su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, las miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y labrador, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada pareja joven enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y padre, cada inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada super-estrella, cada líder supremo, cada santo y pecador en la historia de nuestras especies, se mantuvo viviente en una partícula de polvo, suspendida en un rayo de sol, allí. La Tierra es un escenario muy pequeño en una inmensa arena cósmica. Pensemos en los ríos de sangre derramados por todos esos generales y emperadores para que, en la gloria y en el triunfo, ellos puedan hacerse los amos momentáneos de un fragmento de un punto. Piense en las crueldades interminables padecidas por los habitantes de una esquina del punto. Cuan frecuente nuestras presunciones, nuestra importancia imaginada, el engaño acerca de que nosotros tenemos alguna posición privilegiada en el universo, se desafía por este punto de luz pálida.
Nuestro planeta es una sola mancha en la gran oscuridad cósmica envolvente. En nuestra oscuridad -en toda esta inmensidad- no hay ninguna indicación de que la ayuda vendrá de otro lugar para salvarnos de nosotros. Depende de nosotros. Quizá no hay ninguna otra mejor demostración de la tontería de las presunciones humanas que esta imagen distante de nuestro mundo diminuto. Subraya nuestra responsabilidad de compartir más amablemente y compasivamente entre sí, y conservar y acariciar ese punto azul pálido, el único hogar que hemos conocido..


La foto fue tomada en 1990 por la nave Voyager 1, y los comentarios son del astrónomo y divulgador científico Carl Sagan. Me pareció la mejor forma de inaugurar el blog... ¡Qué lo disfruten!

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